domingo, 7 de junio de 2009

La noche estrellada




Aveces quiero partir mi alma en pedazos
repartirlos,botarlos
dejarlos salir de mi cuerpo.
Buscar mis sueños,
gritar,llorar decirlo..


...Y no puedo

Aveces quiero decir la verdad

ser sincera,pero el miedo es más fuerte que el amor

y solo miro,

como la vida sigue.

Aveces quiero coger mis maletas

y ver las barcas en Venecia,el sol de Capri

el atardecer en Toscana

Y sueño

Puedo todavía soñar

mirando este cielo estrellado

buscando en ellos tus ojos y los encuentro

y no los dejo de mirar

(Ragatsath)

La noche estrellada (1889) Heredero del Impresionismo, Vincent Van Gogh fue capaz de crear un estilo muy personal, más allá de la luz y el color. Su obra es un claro ejemplo de cómo la pintura puede expresar las emociones y tensiones humanas.
Pero su angustia encontraba una vía de escape en la pintura, y aunque no reconocieran su trabajo, no abandonó esta habilidad innata para pintar emociones. Es así como aquel que entonces consideraban un loco se convirtió en un genio. Y es que su estilo, absolutamente personal, es pura fuerza expresiva. Sólo un genio loco como él, con una vida como la suya, es capaz de dejarse llevar por su obra y mostrar su mundo interior de una forma tan sugerente. Él lo conseguía continuamente y La noche estrellada es un claro ejemplo.
Este paisaje nocturno fue pintado en 1889 en el sanatorio de Saint-Rémy (Provenza), donde Van Gogh fue ingresado por sus ataques de epilepsia, un año antes de que se suicidara.
A diferencia de sus otras obras, este paisaje no fue pintado al aire libre, sino desde la habitación del sanatorio, dónde sólo podía ver el cielo a través de una pequeña ventana. En tan extrema situación, el genio holandés extrajo de su interior esta escena, en la cual la naturaleza estalla, despliega su energía y exhibe todo su esplendor.

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