Para otras cosas que no sean literatura soy torpe:nunca aprendí a escribir a máquina ni a manejar un coche .¿En qué creo? En el hombre .Por lo tanto,en mí,ya sea como hombre común,como poeta y como político,porque nunca pude separar esos términos.Me equivoqué mucho y me quivocaré mucho más antes de morirme .Pero,por fortuna, me moriré al lado de Matilde ,mi tercera mujer ,pero la última y definitiva,porque me enseñó la estabilidad de un amor profundo y sereno.Soy extremadamente perezoso.Nunca trabajé en otra cosa que no fuera escribir .Hago,como todos saben ,sólo un poco de poesía...Me hubiera gustado tener hijos,pero no pudo ser.Tuve una hija de mi primer matrimonio .Se llamaba Malva Malvina,nació muy pequeñita y muy débil,y murió en París apenas a sus ocho años.Escribí poemas en su homenaje,pero nunca la nombré.
Soy rico,no lo niego.Pero hice mi fortuna estrictamente con los libros ,y eso me exime de avergonzarme ante los pobres,que siempre me han importado más que los poderosos.Me pregunta usted qué rechazo en materia de poesía.Pues nada.Porque el que huye del mal gusto,de los lugares comunes,del sentimentalismo,de la melancolía,acaba por caer en el hielo,en la sequedad ,en la indiferencia,en la nada...Alguna vez dije a mí mismo:"Yo soy Pablo por arte de palabra",y por eso ninguna palabra me es ajena.Todas,hasta las más funestas,encierran algún secreto y alguna forma de belleza.
(Fuente: Revista Gente,Argentina,Edición Especial 40 años.Entrevista de Renée Sallas)
No hay comentarios:
Publicar un comentario