Hace unos pocos días se “celebró”, considerando que la palabra celebración es para celebrar momentos agradables ,un año más de la caída del muro de Berlín ,aquel muro que dividió a Alemania durante la guerra fría, un muro material que pudo ser derribado.
Aunque hoy día hay más muros que tumbar y cuestan un poco más porque no son físicos y se encuentran dentro de las personas, cada persona en su interior pone un ladrillo y poco a poco ese muro se vuelve grande e impenetrable.
Es nuestra poca sinceridad y nuestra falta de apertura las que crean este muro interno, y cada vez que no nos mostramos tal y como somos aumentamos aquel muro y ponemos concreto y lo hacemos más fuerte. Recuerdo mucho un cuento corto: Un rabino tenía un hijo, al fallecer este, su hijo asumió el cargo. Las personas de su localidad no estaban muy conformes con el porque no hacia las cosas iguales a su padre, el joven les dijo: claro que trabajo igual que mi padre, el no imitaba a nadie y yo tampoco.
A veces somos copia de otra persona, no la usamos como modelo, mas bien se convierte en nuestro disfraz y el muro se sigue construyendo en nosotros por que esperamos que nos estiren la mano y nosotros no queremos dar el primer paso para crecer, todo pasa y cambia, seamos consientes y dejemos de esperar que el resto me acepte ,también hay cosas que debo de cambiar en mí ,no solo que me hacen daño, sino que también hacen daño a las otras personas, y romper corazones no tiene nada de humano, ni de bueno.
Saludos a todo el mundo que pertenece al universo de la Filosofía de la Taza de Café.
P.D: La princesa y el sapo verde (más imagenes de esta colección en la página de facebook)
Saludos a todo el mundo que pertenece al universo de la Filosofía de la Taza de Café.
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